• Emma Téllez

El valor de tu arte



¿Cuántas veces no hemos escuchado la frase “te vas a morir de hambre” cada vez que se trata de tomar la decisión de dedicarse al arte y pertenecer a una comunidad creativa? Esta vez quiero tocar un punto importante y controversial. El objetivo es ponerlo sobre la mesa y poder reflexionar sobre él. ¿Es correcto cobrar por tu trabajo si es que te dedicas a la cultura o eres artista? ¿Por qué se sobre entiende que el hecho de ser cultural o artístico debe ser gratis, barato o hacerse pro-bono? ¿Por qué si alguien decide establecer un precio por su trabajo lo tachan de materialista, de vendido?


Hace poco veía el comentario de una poeta que reclamaba el hecho de que un “cliente” le reprochó el cobro por un trabajo. El “cliente” suponía que por tratarse de un poema no debía ser cobrado y ella, con justa razón, reprobaba esta situación. En otro comentario en redes, un usuario básicamente decía que el arte y la cultura no era un negocio y, por ende, no se debía lucrar con él pues era quitarle la razón de ser, sería vender la esencia de la obra en sí. Como si el cobrar por algo que haces, que te toma tiempo, intelecto y esfuerzo fuera malo.


Y sobre este último comentario hay cosas importantes para analizar. Una de ellas es la intención por la cual alguien decide hacer una pieza de arte, ya sea para sí mismo, para compartir con la familia o amigos, o para vender y obtener una remuneración por ello. Otra es lo que se quiere decir con esa pieza, lo que se quiere expresar y transmitir. La decisión que toma el creador es una cosa muy distinta al hecho de darle un valor justo a tu trabajo creativo. Una cosa es la intención y lo que se quiere proyectar a los demás que no tiene nada que ver, ni es excluyente, a querer obtener una remuneración por lo que haces.


Se tiene la mala concepción de que un artista, un creador de contenido creativo, no debe cobrar porque eso está mal, porque eso va contra la cultura, porque es venderse. ¿Realmente es así? ¿Cuál es el problema que se tiene con el dinero? El dinero es una simple herramienta que sirve para llevar a cambio un intercambio. Permite adquirir cualquier bien, desde el alimento hasta cosas superfluas, pero incluso el hecho de decidir en qué se gasta no hace al dinero malo en sí. Está mal concebido el hecho de obtener dinero porque eso nos hará personas materialistas y ambiciosas ¿pero no necesitamos esa herramienta incluso para poder hacer cosas tan básicas para comer? Entonces ¿por qué no voy yo a cobrar por mis cuadros, mis poemas, mis canciones, mis diseños? Lo interesante del asunto es que esta visión la tienen las personas que hacen el trabajo creativo y la persona que la solicita o paga por él. Los que están interesados por comprar o solicitar algo de la comunidad artística también piensan que es algo que debe ser barato e incluso pedirlo como favor.


A lo largo de la historia ha existido el papel del “mecenas” esa persona que funge como patrocinador de un artista a cambio de comida o un pago. Esto siempre ha existido desde hace mucho tiempo y ha sido utilizado por pintores, escritores, dramaturgos, etc. Al final de cuentas, esa especie de patrocinio es un símbolo de recompensa por ese trabajo intelectual que el otro necesita. Los mecenas o patrocinadores siguen existiendo hoy en día, incluso en este ámbito moderno existe la plataforma de Patreon que tiene la misma función. Ahora también los artistas hacen trabajos por “comisiones” ¿entonces cuál es el problema en sí? ¿por qué tanta aversión al hecho de recibir alguna remuneración por un trabajo artístico o creativo? ¿Vale menos que cualquier trabajo manual o intelectual? ¡Claro que no! También involucra trabajo manual, investigación, trabajo intelectual, herramientas. Además, el arte (en cualquiera de sus manifestaciones) siempre ha sido relevante en todas las partes del mundo y en todos los siglos. Involucra muchas otras disciplinas y se tiene la libertad para expresar y comunicar lo que el autor quiera. ¿Entonces de dónde nació ese odio y creencia de que el arte no puede ser rentable y que es imposible poder vivir de ello?


El punto es entonces ¿por qué no puedo cobrar un servicio artístico como cualquier otro tipo de servicio? ¿Por qué debo “morir de hambre” si me dedico al arte y la cultura? Primero, se debe dejar de satanizar al dinero y verlo simplemente como una herramienta necesaria. Saber ponerle un precio justo a tu tiempo y dedicación, contemplando tus horas de trabajo, materiales y hasta considerar un sueldo para ti. Y para poder ir cambiando esa mala concepción desde el otro lado (el comprador), comenzar a establecer un trato profesional donde se establezcan límites y adelantos por lo que se pide. Incluso pensar en ir más allá y profesionalizar todo haciendo contratos por si una de las partes no llega a cumplir el trato establecido, simplemente porque tu tiempo y tu aporte intelectual tienen valor. Como cualquier disciplina existe cierta competencia y llegar a la meta no será una tarea fácil, requerirá de (más allá del dominio de las técnicas necesarias para cada rubro artístico) poder complementar la formación con temas que logren impulsar y reforzar la propuesta creativa.