• Emma Téllez

¿Mercado financiero o mercado del arte?



¿Será que el mercado del arte es similar a los mercados financieros? ¿Se comportarán igual? ¿Sus elementos serán los mismos o se tratará de un mercado completamente diferente al bursátil? Estas son las interrogantes que me planteé al comenzar mi curiosidad por el mercado del arte. Yo tengo una formación académica enfocada a la Economía y Finanzas, y al escuchar la palabra mercado pienso inmediatamente en el mercado financiero. Para comenzar a resolver estas interrogantes se debe comenzar por definir el elemento en común: el mercado.


El mercado es un sistema donde se compran y venden bienes o servicios, dicho espacio puede ser virtual o físico. Todo mercado está conformado por un comprador y un vendedor, y en algunas ocasiones, existe también la figura del intermediario.


En cuanto al mercado financiero, éste es aquel donde se compran y venden valores financieros (acciones, bonos, monedas, derivados y productos básicos). En este espacio también se pueden realizar operaciones de inversión, financiamiento y cobertura. En este espacio participan compradores, vendedores e intermediarios y está compuesto por un mercado primario y uno secundario.


Es en el mercado primario donde las empresas (vendedores) recurren en busca de financiamiento mediante la emisión de títulos (pueden ser acciones o bonos). La colocación de estos instrumentos la realizan agencias emisoras autorizadas (intermediarios) con una reputación en el mercado, con la finalidad de que puedan ser negociadas (por los compradores). Por su parte, en el mercado secundario es donde negocian dichos títulos (acciones, bonos, derivados financieros, etc.).


También existe un mercado informal llamado Mercado OTC (Over the counter) en este no existen cámaras de compensación ni agentes reguladores. En el mercado financiero a estos productos se les conoce bajo el nombre de activos, los cuales pueden ser tangibles (si es un bien físico y su valor depende de sus características) o intangibles (si representa una obligación legal sobre los beneficios futuros y como el caso de los títulos de propiedad y deuda de una empresa. A estos últimos también se les denomina activos reales (patentes, marcas, proyectos de inversión). Este es el mercado que yo conocía.


Cuando comencé a investigar al mercado del arte, fui encontrado con muchas similitudes. Comencemos por definir al mercado del arte.


Mercado del arte es el lugar donde se comercializan obras de arte. En este mercado participan también los compradores (en un inicio la iglesia, la burguesía, los coleccionistas, las galerías) y los vendedores (los artistas). También en este mercado aparece el papel de los intermediarios.


El mercado del arte también se encuentra dividido en primario y secundario. En el mercado primario se incluyen todas las relaciones comerciales que surgen directamente con el artista, quien es percibido como el productor y vendedor. Incluye también la compraventa de obras terminadas, contratos de obra por encargos y donaciones. “De ahí que los precios de las obras se fijen a partir factores objetivos como el costo de materiales; los honorarios, el tamaño de la obra, y horas de trabajo involucradas (influye la trayectoria del artista)” (Diego, 2018) Por su parte, el mercado secundario hace referencia a la aparición de algún intermediario. Además, en este mercado también intervienen también los entes de asignación y agencia mercantil (como los que intervienen en el mercado secundario financiero).


Hasta este momento, las similitudes son muchas como la estructura del mercado y la función de sus mercados primarios y secundarios, donde en los segundos interviene la figura del intermediario. En el mercado bursátil este papel lo interpretan los bancos y casas de bolsa; en el caso del mercado del arte, lo interpretan los: “Art dealers” (adquieren obras para después venderlas a coleccionistas específicos) y las galerías (que tiene además la función de permitir al artista de “pasar de licenciado en artes a ser un profesional que puede aspirar a vivir de su trabajo” (Diego, 2018) y facilitan que el artista no sólo tenga un valor simbólico o académico, sino además adquiera un valor económico en el mercado).


En cuanto a los activos que se comercian dentro del mercado del arte encontramos también activos tangibles e intangibles, con la diferencia inmediata que cada bien (obra de arte) cumple con ser tanto tangible como intangible.


Como se puede observar existe bastante similitud entre los mercados financieros y el mercado del arte que, aparentemente, podrían parecer ajenos. De esta rápida comparación se desprende entonces que, si existe un mercado del arte, existen también los negocios del arte y bajo esta premisa, pueden entonces adoptarse las medidas y lineamientos de los negocios normales. Claro los bienes son de naturaleza diferente, pero pueden adoptarse elementos como la planeación estratégica, los modelos económicos y financieros que, en conjunto con el mercado del arte y sus entes, se formalice más este sector.


Una característica que sí podría diferenciar a estos mercados es que el mercado del arte se trata de un negocio basado en la venta al por menor (y no se mueve “por las fuerzas del mercado”), por lo que el tratamiento de los activos debe ser más enfocado y delicado.


Lo que alguna vez se llamó el negocio del arte se ha transformado en una industria enfocada en la producción de visualidad y significado. Esta teoría de la industrialización encuentra un ejemplo en el hecho de que el arte, como la moda y el cine, se encuentra gobernado actualmente por agentes corporativos y por la idea de celebridad (Diego, 2018).


Esto lleva a analizar que este mercado presenta dos modos de venta dependientes de la fama del artista. Un primer modo sería la venta artista-coleccionista en la que el precio del producto está determinado por el material de trabajo (aquí interviene el elemento principal) el capital cultural que tenga el artista. Es decir, el mercado artístico depende de la percepción que se tenga de la producción de la obra como bien material. “La posición trasciende al aspecto económico y se basa en un capital cultural proporcionado por los otros agentes del campo del arte, como los demás artistas, historiadores, curadores, galeristas o coleccionistas” (Diego, 2018) Este último punto podría rápidamente (al menos yo economista) vincularlo con una especulación de activos para aumentar su valor, pero aumentando ese capital cultural, ¿podrá ser?


Si, por otro lado, se trata de un artista con renombre, con mayor capital cultural el precio de su trabajo puede variar y transformarse en otro punto de venta impulsado por la demanda de su obra. “Cuando los artistas ya gozan de un capital cultural suficiente para que su trabajo tenga una demanda sostenida desde el cual se fija el precio” (Diego, 2018) Es decir, la dinámica cambia a una demanda preexistente de su clientela ya que se aseguran las ventas por lo que pueden ajustar un margen de precios.


Este primer esbozo de ir desmenuzando el mercado del arte bajo una perspectiva económica y financiera me ha servido (y espero para el lector también) para darme cuenta la similitud en estos dos mercados que parecieran no tenerla. Además, invita a seguir analizando los negocios del arte para conocer sus modelos y modos de acción. ¿La especulación en el arte como una especulación financiera tendrá lugar en este análisis?



Referencias


Brealey, R., Myers, S., & Allen, F. (2015). Principios de finanzas corporativas. México: Mc Graw Hill.


Diego, G. (2018). Derecho del arte. El derecho de autor en el arte contemporáneo y el mercado del arte. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.


Graw, I. (2015). ¿Cuánto vale el arte? Mercado, especulación y cultura de la celebridad. Madrid: Mardulce.


O' Connor , J., & McDermott, I. (2005). "Introducción al pensamiento sistémico! Barcelona: Urano.