• Emma Téllez

Un poco de caos en la cultura


Vamos a hacer un ejercicio de reflexión. Esta no pretende ser fatalista, sino más bien, ser realista y poner a trabajar un poco la mente en busca de nuevas y mejores alternativas que logren cambiar el estado actual. Este ejercicio consiste en una ecuación compuesta por varios elementos con la intención de ver cuáles son los resultados podríamos conseguir.


Para comenzar, el primer elemento será el contexto actual. Este contexto viene representado por el año en curso (año 2020), el cuál quedará grabado en la memoria de todos por el virus que se ha extendido alrededor del mundo. Este virus ha afectado todo: la salud, el estilo de vida, los trabajos, los mercados, la economía en general y también la cultura. Y no solo hablo, al referirme a la cultura a las manifestaciones artísticas que engloba el término, también me refiero al modo de vivir, pensar y actuar que ha modificado.


El segundo elemento de esta ecuación es el libro La necesidad del caos, de Ori Brafman. Este libro habla de que a veces es necesario incluir un poco de caos en las vidas y ámbitos laborales para cambiar la percepción de las cosas cotidianas, creando un nuevo espacio donde puedan surgir (tal vez) las respuestas que tanto estábamos buscando. Generar el caos a partir de incluir elementos ajenos a lo común; visiones que pocas veces se toman en cuenta; buscar más información, con lo cual se puedan tomar mejores. Es en estos espacios de caos donde la creatividad humana ha logrado destacar al tener que hacer frente a situaciones no contempladas, es en ese estado de caos donde todo se replantea y el resultado siempre será algo nuevo que contribuirá algún cambio.


Si planteamos la primera parte de la ecuación como la suma de los dos primeros elementos tendríamos una visión de este cambio que ha traído el 2020 (el virus en particular) como un espacio de caos generado para buscar una solución y que puede ser utilizado a nuestro favor. Si tomamos este primer resultado, lo trabajamos, abrazamos esa incomodidad y la convertimos en creatividad (buscando una salida para lo que viene después) si adaptamos nuestra vida, no sólo saldremos adelante: ya no seremos los mismos, habremos cambiado algo. Esa misma visión, ese resultado, se pueda aplicar a todo nuestro entorno y por ende ir transformando desde la vida cotidiana, el trabajo, el modo de vivir, de pensar, los mercados y la cultura.


Ahora, añadamos otro elemento a la ecuación. Ya tenemos un panorama de caos dentro de la cultura (en este caso tomaremos a México como parámetro), tenemos ya un estado alterado personal y social, ahora sí agregamos que las autoridades mexicanas han establecido varias líneas de acción en pro de la cultura en México ¿qué podrá resultar?


La Secretaría de Cultura ha lanzado diversas convocatorias para creadores, artistas y creativos con el fin de participar en jornadas culturales o conciertos. Ha lazado la plataforma Contigo en la Distancia en la cual se ofrecen recorridos por museos y zonas arqueológicas, películas, libros, obras de teatro, audios, entre otros. Está también el Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC). En total, el gobierno mexicano ha destinado “una bolsa de 32 millones de pesos a nivel nacional” (Samantha, 2020) tanto para el apoyo de artistas como el de comunidades vulnerables.


También sobre estas medidas gubernamentales se ha hablado de la desaparición de ciertos fideicomisos que estaban ligados al fomento cultural. No es la intención de este texto decir si están bien o mal las decisiones que el gobierno ha tomado. Intento plantear el panorama que se está viviendo y cómo se han ido agregando más cosas a esta situación de caos que, es este caso, la cultura está atravesando.


Ahora bien, si estas medidas seguirán al menos por lo que queda del presente y maltratado año, ¿cuál será el futuro de la cultura? En el caso mexicano, ¿tenemos los elementos necesarios para afrontarlos y salir de esto de la mejor manera? Si bien es cierto que la cuestión del dinero y los apoyos gubernamentales a lo largo de la historia del país no han sido los mejores, es lo que existe en este momento. Sigamos con el ejercicio.


Hasta el momento la ecuación quedaría de la siguiente manera:


Un virus que viene a replantear el modo de vida + necesidad del caos + medidas en materia cultural por parte del gobierno = Estado de caos (inducido intencionalmente o no).

Es decir, estamos en un punto en el que no se puede estar peor (¿o sí?) Qué tal si metemos un poco más de caos y modificamos esa ecuación a sólo dos elementos, quedaría de la siguiente manera:


Un virus que viene a replantear el modo de vida + necesidad del caos= ¿?

Entonces, para poder resolver esta segunda ecuación se supone que no existe un apoyo gubernamental y que, gracias a la pandemia, se ha generado un estado de caos, el cual podrá servir para analizar el entorno, el sistema cultural mexicano, ampliar la información, buscar nuevos enfoques y puntos de vista con la intención de buscar un cambio, transformar ese sistema en algo sostenible.


Para resolver esta ecuación propongo una herramienta: usar el pensamiento sistémico, el cual se desprende de la teoría de sistemas. Esta teoría parte de ver todo como un sistema y, al entender todo de esta forma, se aplican entonces las características y propiedades de los sistemas.


Cada sistema, al estar compuesto por diversas partes contiene propiedades emergentes, pues al interactuar sus partes emergen diversas propiedades que contribuyen a formar el sistema, es decir: “Si descomponemos un sistema, no encontraremos sus propiedades esenciales en ninguna de las piezas resultantes. Estas propiedades emergen cuando el sistema entero interactúa” (O' Connor & McDermott, 2005, pág. 31) .


Una de las propiedades que emergen de un sistema es la complejidad, es decir, la cantidad de elementos que componen a un sistema, lo que puede resultar en sistemas simples o complejos. Esta complejidad además es dinámica porque los elementos que lo componen se relacionan unos con otros.


Un sistema complejo será entonces el que tenga muchas partes o subsistemas que puedan cambiar a diferentes estados al interactuar con otros.” (O' Connor & McDermott, 2005, pág. 44). Un ejemplo de un sistema complejo puede ser desde una empresa, una familia, nuestra manera de actuar o la cultura en México.


Otra propiedad de los sistemas es la estabilidad ya que siempre se está buscando este estado. Los cambios siempre están contemplados dentro de los sistemas, pero mientas más estable sea el sistema habrá más resistencia ante los cambios. “Cada vez que se introduce un cambio en cualquier sistema complejo se debe esperar que haya resistencia” (O' Connor & McDermott, 2005, pág. 43). No puede haber estabilidad sin resistencia.


Entonces, regresemos a la ecuación 2. Estamos planteando que el contexto actual ha traído un cambio, si estamos ante un sistema complejo, entonces habrá resistencias luchando para considerar los cambios y volver a un estado estable. Pero este cambio ha sido externo al sistema, ha venido de afuera (el cual también impactará). Se dice que, para generar un cambio dentro de un sistema, éste debe generarse desde abajo, es decir, desde las partes más pequeñas (subsistemas) que componen al conjunto, ir de abajo hacia arriba dentro de las jerarquías. En este contexto, se está luchando contra un cambio externo y nosotros, como componentes del sistema cultural mexicano, no podemos esperar que los cambios fundamentales lleguen desde la parte alta del sistema (del gobierno o instituciones), debemos empezar por cambios en el entorno inmediato a nosotros para (por medio de la propiedad de retroalimentación positiva) generar bucles de retroalimentación que empujen al cambio del sistema hacia arriba. Para lograr un cambio permanente es necesario conocer el sistema para saber cuál es el nudo por deshacer, el que está atorando el buen funcionamiento del conjunto. Se debe recordar también que cada cambio o movimiento dentro del sistema tendrá efectos secundarios.



Entonces, bajo este pensamiento y los elementos de la ecuación 2 se propone la siguiente respuesta:


Un virus que viene a replantear el modo de vida + necesidad del caos= Creatividad en busca de mejorar el sistema cultural mexicano


Si quitamos de la ecuación el apoyo gubernamental a la cultura tenemos el panorama planteado un poco más arriba en el que, dado el contexto actual, se ha creado un estado del caos que invita a buscar una solución mediante la puesta en marcha de la creatividad buscando generar un cambio en el sistema cultural mexicano. Cambio que deberá iniciar desde nosotros a través del fortalecimiento de las habilidades y conocimientos, buscando maneras diferentes de hacer las cosas, creando nuevas conexiones con la sociedad, incluyendo nuevos enfoques, usando la tecnología a nuestro favor, innovando, etc.


Espero que este ejercicio de reflexión haya servido para despertar la curiosidad y creatividad con el fin generar ese pequeño cambio que repercutirá en las partes más altas del sistema cultural y no se tenga que depender (ni de esperar) decisiones gubernamentales para resolver los problemas. Comenzando por un cambio en nosotros o en nuestro entorno inmediato se puede retroalimentar y mejorar el sistema y los sistemas a su alrededor.



Referencias


O' Connor , J., & McDermott, I. (2005). "Introducción al pensamiento sistémico! Barcelona: Urano.


Samantha, N. (27 de marzo de 2020). Destinará cultura más de 32 millones a artistas y estados durante la contingencia. Recuperado el 24 de abril de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/Destinara-Cultura-mas-de-32-millones-a-artistas-y-estados-durante-la-contingencia-20200326-0150.html


Secretaría de Cultura. (marzo de 2020). Contigo en la distancia. Obtenido de https://contigoenladistancia.cultura.gob.mx/